lunes, 1 de agosto de 2016

Los 12 meses anteriores a julio de 2012, los más secos en 300 años

Madrid,01.08.2016, (EFE).


Estas son algunas de las conclusiones de un estudio que publica la revista "International Journal of Biometeorology" con el objetivo de radiografiar las sequías en España durante los últimos 318 años

España, un país de pluviometría irregular, ha sufrido a lo largo de su historia intensos periodos de sequía entre los que destacan los doce meses que precedieron a julio de 2012 en zonas del Sistema Ibérico y del interior peninsular, la etapa más seca de los últimos tres siglos.

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio que publica la revista "International Journal of Biometeorology", liderado por el científico Ernesto Tejedor e investigadores de la Universidad de Zaragoza con el objetivo de radiografiar las sequías en España durante los últimos 318 años (1694-2012).

El informe también resalta que desde finales del siglo XVII se han producido 36 años extremadamente secos y 28 años muy húmedos.

Para comprobar la evolución de los años de sequías se ha estudiado los anillos de los árboles y el índice estandarizado de precipitación, ha explicado en una entrevista con EFEverde Ernesto Tejedor, autor principal del estudio.

En el siglo XVIII sobresalen los años 1741 y 1726, en el XIX, 1879 y 1803, en el XX, 1931 y 1965 y en el XXI, el ya mencionado 2012.

Del total de años analizados se han identificado siete periodos secos, en orden de gravedad, con una duración media de 11 años: 1798-1809, 1961-1972, 1744-1755, 1871-1882, 1981-1992, 1701-1712 y 1771-1782.

Para abordar la investigación, los especialistas recogieron un total de 336 muestras y estudiaron 45.648 anillos de crecimiento de 169 árboles de especies diferentes: P. sylvestris, P. uncinata, P. nigra y P. halepensis.

El muestreo se llevó a cabo con árboles, lo más longevos posibles, a partir de 21 localizaciones en la provincia de Teruel y a una altitud media de 1.600 metros, ha apuntado Tejedor.

El especialista ha detallado que aunque disponían de árboles de más edad, el estudio comienza en el año 1694 porque anteriormente no había suficiente replicación de árboles longevos; es a partir de 1694 cuanto la reconstrucción es más sólida estadísticamente.

Para comprobar la evolución de las sequías se recurrió a la dendrocronología, ciencia que establece la edad de un árbol y los cambios climáticos a los que ha estado sometido, mediante la medición de los anillos de crecimiento.

"Es una fuente muy utilizada ya que tiene una resolución anual, es decir, cada año los arboles generan un anillo de un grosor más o menos grande en función de la condiciones climáticas de la zona, y en este informe, la variabilidad del grosor estaba relacionada con la precipitación".

Hasta ahora, el estudio de la recurrencia y severidad de las sequías en España sólo estaba documentada mediante la información proporcionada por la Agencia de Meteorología (Aemet) con datos desde mediados del siglo XX (1950 -2012).

Los anillos muestran muy bien los años húmedos y secos y en el informe, los datos reflejaban con gran exactitud la precipitación acumulada entre 1950 y 2012 lo que arrojó una correlación muy alta entre ambas fuentes.

Llegados a este punto, la actuación siguiente fue ejecutar un modelo de transferencia de datos que reconstruyera el índice de precipitación a lo largo de lo últimos 300 años.

Esta investigación reveló la relación existente entre periodos extremos y cambios históricos y culturales catastróficos durante los últimos tres siglos.

Por ejemplo, 1725 se conoce como el año sin cosecha en los Monegros, ya que las intensas sequías provocaban malas cosechas con graves consecuencias para la sociedad, ha referido Tejedor.

El investigador ha señalado que los resultados corroboran lo que establece el Panel Intergubernamental de expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) en su último informe: el cambio climático puede provocar el aumento de la recurrencia de fenómenos extremos tanto de periodos de sequía como húmedos.

A este respecto, ha indicado que la reconstrucción de la sequía, a partir de la dendrocronología, no puede prever eventos extremos pero si ayudar a validar escenarios de cambio climático futuro. 

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