martes, 25 de febrero de 2020

El alumnado marroquí duplica el fracaso escolar de los estudiantes autóctonos

Barcelona, 25/02/2020  (EFE).


El 67% de los jóvenes marroquíes o hijos de marroquíes (el 25 % chicas y el 43 % chicos) no acaba la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras que el abandono escolar en el conjunto de la población autóctona catalana es del 36%.

Son datos extraídos del estudio 'La situación educativa y laboral de los jóvenes de origen marroquí en Cataluña' elaborado por la fundación Ibn Battuta a partir de datos obtenidos de otros estudios y estadísticas y que este jueves se ha presentado en Barcelona.

El presidente de la entidad, Mohammed Chaib, ha se ha mostrado "muy preocupado" por las cifras de abandono escolar que casi "duplican a las de la población autóctona y son un tercio más elevadas que las de los extranjeros en su conjunto".

Por ello, Chail ha hecho un llamamiento a "buscar soluciones activas que impliquen a la administración y para las que son necesarios recursos económicos".

A pesar del dato negativo de abandono escolar, Chaib ha destacado como "muy positivo" el porcentaje más alto de chicas que acaban sus estudios, lo que "demuestra que a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, en Cataluña no existe el debate que mantiene que no permitimos a las mujeres marroquíes finalizar sus estudios".

El estudio también revela que, debido al abandono escolar, en las etapas postobligatorias la presencia de alumnado marroquí es muy baja y se sitúa en el 1,3% en bachillerato y en el 1,8% en la Formación Profesional (FP).

En estas etapas, además, el abandono es "especialmente acentuado en el caso de los chicos marroquíes en comparación al resto de la población", ha alertado el director del estudio, Adrián Becerra, "debido a la incorporación al mundo laboral, en el que van encadenando contratos en precario".

En los resultados de la pruebas PISA, la distancia entre los alumnos marroquíes y el resto es "clara", según el estudio, ya que, dependiendo de las materias, los marroquíes "obtienen puntuaciones entre 7 y 16 puntos por debajo de los no marroquíes en ESO".

El estudio detalla que la diferencia entre los dos grupos en las pruebas de catalán es "ligeramente menor" que la diferencia en las pruebas de castellano, lo que Adrián Becerra ha atribuido "al modelo de inmersión lingüística".

La nota negativa llega en las materias de matemáticas y castellano, en las que los alumnos marroquíes obtienen puntuaciones de 14 y 16 puntos por debajo del resto de alumnado, revela el análisis.

En el caso de las ciencias, tanto en primaria, valorados a partir de los resultados de las pruebas de competencias básicas, como en ESO, los alumnos marroquíes se encuentran "13 puntos por debajo del conjunto", según el estudio.

Como uno de los factores de éxito escolar, Becerra ha señalado la escolarización temprana, por lo que los jóvenes marroquíes que se incorporan pronto al sistema educativo "tienen más posibilidades de éxito escolar" que los escolarizados más tarde, que "encuentran más barreras cognitivas y culturales que superar".

Para mejorar los resultados escolares entre los niños y jóvenes marroquíes y su continuidad en el sistema escolar, Mohammed Chaib ha explicado la experiencia que llevan desarrollando desde hace 3 años en los municipios leridanos de Aitona y Serós.

Allí, jóvenes marroquíes estudiantes de bachillerato o universidad ayudan y acompañan a otros niños o jóvenes con dificultades en los estudios y les orientan.

La proximidad cultural y de edad ha conseguido que el programa sea un "éxito" y que "se cree un ambiente de integración y motivación que provoca que las familias acudan a las aulas de alfabetización", ha explicado Chaib.

Por ello, uno de los motores de trabajo de la fundación es "extender este modelo, que llamamos Ibn Batuta, a todos los municipios donde pueda funcionar", ha afirmado el presidente de la entidad que ha hecho un llamamiento de ayuda a las administraciones.

Chaib también ha pedido a la sociedad catalana "un esfuerzo para incorporar otra mirada hacia estos jóvenes, para los que hay menos oportunidades y que vean que la educación puede funcionar como ascensor social".

También ha urgido a "alentar entre los niños y jóvenes marroquíes su sentimiento de pertenencia" para que descubran que "su mundo y su origen no les deben impedir prosperar en su futuro", sino que "pueden ser un importante elemento de valor añadido". EFE

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