domingo, 20 de junio de 2010

"Hacer un cementerio para los islamistas de la capital guipuzcoana sería demasiado; mejor, provincial"

Donostia,20/06/2010,noticiasdegipuzkoa.com,A.santisteban.

Abdulhaqq Salaverría pasea por Aiete.(Foto: ruben plaza)

El musulmán donostiarra Abdulhaqq Salaverria, delegado en Euskadi de la Unión Europea Musulmana, es partidario de que quienes profesan el Islam puedan enterrarse de acuerdo a sus creencias. Sin embargo, admite que un camposanto exclusivo en Donostia sería excesivo

Donostia. ¿Cómo decidió introducirse en el Islam?

Estaba estudiado periodismo y tuve un profesor de literatura muy bueno, que también era vasco y musulmán. Yo era delegado de clase y tuve mucha relación con él. De esta manera, me acerqué y me sentí identificado con el Islam. El conocimiento que yo tuve del Islam y el conocimiento mediático que tiene la gente normalmente no tienen nada que ver. Yo tuve la suerte de encontrarme con un occidental que vivía en un Islam europeo.

¿Cuál es la diferencia básica entre el catolicismo y la religión musulmana en los enterramientos?

La diferencia básica entre el catolicismo y el Islam es que está totalmente prohibido hacer negocio de la muerte. El muerto tiene tres derechos: que se le entierre adecuadamente, que se le lave antes de darle tierra (la purificación) y otro que se le rece una oración. El enterrador trabaja de forma voluntaria, sin retribución económica. Nada que ver con el sistema más utilizado aquí, en el que morir casi te cuesta más que vivir. Hay que tener en cuenta, a este respecto, que el Islam no es una cultura. Yo, por ejemplo, profeso la religión musulmana, aunque culturalmente he respirado desde pequeño la cultura de aquí.

¿Cómo se entierran los cuerpos?

El enterramiento en el Islam es muy sencillo, es una religión laica en el sentido que no tiene ni sacerdocio -los imanes no son curas, son personas elegidas por su gran conocimiento del Corán-, ni milagros, misterios, ni sacramentos. De hecho, a la persona que fallece se le lava, se le envuelve en un sudario y se le entierra sin ataúd con el corazón orientado hacia la Meca, tumbado de costado. Para poder dar sepultura a los cuerpos, se suelen cavar agujeros de cerca de dos metros y en forma de V, se disponen unas losas sobre el rostro para evitar que la tierra le caiga directamente sobre la cara, en señal de respeto hacia el cadáver. La idea es que esté en contacto con la tierra, sin que ésta le cubra directamente.

La actual normativa mortuoria de Euskadi, sin embargo, no permite enterrar los cadáveres directamente en contacto con la tierra...

Ésta podría modificarse, porque enterrar los cuerpos directamente en contacto con la tierra no choca con la salubridad pública. El ataúd, además, no aísla de nada. Si fuera contra la salud pública, no permitirían hacer este tipo de enterramientos en Granada y Sevilla. Es una cuestión de sentarse y hablar. Lo que sí creo es que tenemos que mirar al futuro y crear espacios multirreligiosos. Hay que cambiar la visión de la sociedad. Tenemos una visión monolítica, pero ahora hay cantidad de opciones y también religiosas. La población mayoritaria es católica, algo que hay que respetar, pero no costaría nada reservar zonas para otros credos.

Gran parte de los musulmanes que fallecen en Donostia eligen la repatriación. ¿A qué se debe?

No hay un cementerio, por lo que no les queda otra alternativa. La mayoría, además, tiene sus raíces en Marruecos, por lo que su deseo suele ser volver allí; prefieren pagar un seguro e invertir en poder volver a su país, en vez de tener que hacerlo aquí. El problema es que dentro de unos años, cuando estemos hablando de segundas y terceras generaciones de musulmanes -habiendo nacido aquí, por lo que han adquirido la cultura vasca-, todos ellos no van a poder ser repatriados. Este problema está en el tejado de las instituciones vascas y de los vascos musulmanes.

¿Qué opina que sería lo adecuado?

Lo lógico sería que hubiera un terreno donde pudieran ser enterradas las personas, independientemente de la religión que profesen. Es un derecho que está recogido, por el que las instituciones están obligadas a proveer de ese espacio a todos. Hacer un cementerio en Donostia para los residentes en la ciudad sería demasiado, desde luego, porque no somos muchos los musulmanes que residimos aquí. La mayor parte de ellos se encuentra en Errenteria, en Pasaia, Eibar..., los lugares en los que ha habido más inmigración, trabajo y vivienda barata, características que no se dan en la capital guipuzcoana. Por lo que de construirlos, opino que sería más lógico hacerlo donde más musulmanes hay.

¿Qué alternativa propone?

Sería más interesante hablar con la Diputación y con Eudel y plantearles el hecho de crear un cementerio comarcal o provincial. O si no, a nivel de Euskadi. Lo que no puede ser es que haya un cementerio municipal en cada lugar que hay musulmanes. En Gipuzkoa sólo, si nos guiamos por las poblaciones en las que hay mezquita, unas siete u ocho localidades tendrían que tener un cementerio. Si ya es difícil construir uno, ocho sería imposible... Sería mejor, por el contrario, agrupar todos esos municipios en el que más espacio disponga, da igual que sea en Eibar, Donostia, Errenteria...

¿Sería viable adaptar el convenio de Bilbao, donde ya existe un cementerio para musulmanes, a la situación de Donostia?

El de Bilbao no nos sirve, porque es únicamente para los residentes de Bilbao. Pero sí que crea un precedente. Haciendo autocrítica, creo que el principal problema del colectivo musulmán, en nuestro caso, es la carencia de un interlocutor. Es muy difícil encontrar un interlocutor válido, pero al mismo tiempo, es necesario tener un órgano de representación. A esto hay que añadirle, además, que la administración sigue pensando que el Islam es un fenómeno migratorio. Y no es así, pues se convierte también en parte de las sociedades en las que se establece.

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