sábado, 28 de enero de 2012

«No se respeta el derecho a que nuestros hijos cursen Religión»

SAN SEBASTIÁN,28.01.12,diariovasco.com,NEREA AZURMENDI


Pedro Ereña, profesor de Religión, e Iñaki Bengoetxea, padre y miembro de 'Anitzak'. Foto: Usoz

Padres católicos y profesores piden «amparo a la Administración». Aseguran que muchos centros públicos no tienen en cuenta la voluntad de los padres e incumplen la ley en nombre de «un laicismo mal entendido»

Según la ley que regula las enseñanzas educativas en España, en virtud de los acuerdos suscritos entre el Estado español y la Santa Sede, la inclusión de la religión católica como materia -la mención a las restantes confesiones no es tan precisa en la disposición legal- es «de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para los alumnos». No hay cupos, ni mínimos, ni salvedades: según la normativa vigente, tal como confirman desde el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, «basta con que un único alumno solicite clases de religión católica para que tenga derecho a las mismas».

La cuestión cobra una importancia especial cuando es inminente la apertura del período de inscripción de alumnos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria, que afecta principalmente a los que se iniciarán en la vida escolar el próximo otoño. Es en esa primera solicitud de inscripción en la que los progenitores tienen la oportunidad de poner de manifiesto si desean que sus hijos o hijas cursen la asignatura de religión o no.

«No está bien vista»

Sobre el papel, y más allá de las opiniones que cada uno pueda tener al respecto, el asunto no parece plantear demasiadas complicaciones. Padres y madres que desean que la escolarización de sus hijos incluya la Religión como asignatura y profesores de esa materia aseguran, sin embargo, que en la práctica la situación es muy distinta. En representación de ambos colectivos, Pedro Ereña, profesor, e Iñaki Bengoetxea, padre de familia, aseguran que «en nombre de un laicismo mal entendido» muchos centros públicos hacen oídos sordos «a la voluntad que manifiestan muchos padres».
De hecho, aseguran, en Gipuzkoa el 40% de centros públicos no imparte la asignatura de Religión. Para saber si eso se debía a que, efectivamente, ningún alumno pedía clase de Religión o a alguna otra circunstancia, solicitaron en su día los datos de prematriculación -en los que sí figura la opción inicial de los padres-; obtuvieron los correspondientes al curso 2010-2011 y, según afirman, constataron que «en muchos de los centros en los que no se da la asignatura había padres que lo habían pedido». Cursada y resuelta la correspondiente reclamación, quince centros que en principio no la impartían recuperaron la asignatura.

A pesar de todo, «hay numerosas familias víctimas de una situación en la que muchos centros están negando la posibilidad de que nuestros hijos reciban la clase de religión católica», asegura Bengoetxea, miembro de la asociación de padres 'Anitzak', que todavía no ha realizado su presentación en sociedad pero ya se ofrece para asesorar y orientar a padres y madres que se encuentren en esa situación -«muchos ni saben que tienen ese derecho»- y a canalizar sus inquietudes y demandas ante la Administración, cuyo amparo solicitan ante las reiteradas «vulneraciones de nuestro derecho» de las que aseguran ser víctimas. Porque las reclamaciones que se canalizan a través del Obispado, que tiene sus canales formales de interlocución con el Departamento de Educación, son una cosa, y otra muy distinta es la situación en la que se encuentran «algunos padres, que se lo tienen que luchar solos. Tienen que soportar presiones, hasta los niños llegan a ser señalados... Pasan por muchas incomodidades y, al final, desisten».

En realidad, la Administración no es el objeto de sus críticas, sino que destacan la ayuda que reciben por parte de Educación. Ereña, uno de los 204 docentes de religión católica (y uno de religión islámica) de Primaria transferidos el pasado año del Ministerio de Educación al Gobierno Vasco reconoce que, «convertidos en miembros de pleno derecho de los claustros», su situación ha mejorado considerablemente, aunque en algunos centros «el clima es bastante hostil». El problema, aseguran, está en algunas escuelas -insisten no obstante en afirmar que en la mayoría impera la normalidad-, y resulta especialmente difícil de resolver cuando el centro que no cumple la ley es el único que existe en una localidad, lo que dificulta extraordinariamente la capacidad de libre elección de los padres.

Bengoetxea ha experimentado con sus propios hijos la situación que denuncia. La razón que le dieron en un centro público para que «no pudiera hacer efectivo mi derecho a transmitir a mi hija valores cristianos también en la escuela» fue que habían «apostado por una escuela laica». «Nosotros también -apostilla Ereña-, pero eso no tiene nada que ver con un laicismo mal entendido que no está aceptando la pluralidad y está negando la posibilidad de formar integralmente a los alumnos». Formación para la que, a su juicio, la Religión -«que en la actualidad no está bien vista»- es un elemento incuestionable.

«Vulneración de derechos»

Apuntan a «algunas APAs que están impulsando la vulneración de derechos de otros padres» y recuerdan que «la decisión de un Consejo Escolar no puede estar por encima de lo que dicta la ley». Bengoetxea cree que en muchos casos también subyacen problemas prácticos, «como qué hacer con los demás alumnos, que no pueden adelantar materia curricular, mientras algunos están en clase de Religión». Entiende que puede generar trastornos, «pero no pueden resolverlos a costa de no impartir la asignatura».

En la misma línea, el obispo de Bilbao, Mario Iceta, ha criticado que la enseñanza religiosa se «vea sometida a presiones para excluirla del ámbito educativo público» y ha afirmado que instituciones y centros educativos deben «velar para que la legalidad sea respetada» para que las familias puedan elegir «conforme a sus convicciones».

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